La menstruación es un proceso fisiológico completamente natural, pero no por ello exento de impacto en nuestro organismo. Durante estos días, el cuerpo atraviesa una serie de cambios a nivel hormonal, inflamatorio y energético, que pueden afectar al bienestar general de la mujer.
Uno de los aspectos más importantes a tener en cuenta es la pérdida de sangre, y con ella, la posible disminución de los niveles de hierro (Fe⁺) en el organismo. Aunque esta pérdida varía entre mujeres, algunas pueden llegar a experimentar déficits de hierro, lo que puede manifestarse en forma de fatiga, palidez, dificultad para concentrarse o incluso sensación de mareo.
El hierro es un mineral clave en la producción de hemoglobina, la proteína encargada de transportar oxígeno en la sangre. Por eso, durante la menstruación es fundamental aumentar el aporte de hierro dietético, sobre todo si ya existe una tendencia a niveles bajos o una menstruación abundante.