Además de los síntomas mencionados, la reducción en los niveles de estrógenos y progesterona puede provocar efectos en la salud a largo plazo, como:
▪️Aumento de grasa abdominal, lo que incrementa el riesgo cardiovascular.
▪️Pérdida de masa muscular, que puede llevar a una disminución de la fuerza.
▪️Reducción de la densidad ósea, aumentando el riesgo de osteoporosis.
▪️Alteraciones en el metabolismo de grasas y azúcares, lo que puede generar colesterol alto o resistencia a la insulina.
A estos cambios hormonales también se suma el impacto emocional y social: la presión por mantener una imagen joven, el cuidado de familiares o el duelo por la pérdida de seres queridos pueden hacer que esta etapa sea aún más desafiante.