Para la recuperación, se suelen utilizar varias formas de hierro, como el hierro ferroso inorgánico, hierro liposomado o el hierro quelado, generalmente administradas durante al menos tres meses. Por lo general, se toman con el estómago vacío. Sin embargo, si causan molestias, el hierro liposomado puede ser una alternativa adecuada. En casos más graves, se puede recurrir a la vía parenteral (inyectable).