En España existe una arraigada costumbre de consumir café de baja calidad, también conocido como café comercial. Este tipo de café suele estar compuesto por granos de la especie robusta, tostados de forma muy oscura para enmascarar defectos en su sabor. El resultado es una bebida excesivamente amarga, sin matices, de origen desconocido y producida con estándares mínimos. Por eso es más barato, pero también menos satisfactorio y saludable.
El café de especialidad, en cambio, pertenece a una categoría superior. Se trata de un café de alta calidad, cuidadosamente cultivado, procesado y tostado para preservar todo su potencial aromático y de sabor. Según la Specialty Coffee Association (SCA), un café debe obtener una puntuación mínima de 80 sobre 100 en una cata profesional para ser considerado de especialidad. Además, es 100% arábica, la especie de café más valorada por su suavidad, complejidad y menor amargor.
Cada lote de café de especialidad que ofrecemos ha sido seleccionado meticulosamente. Sabemos exactamente su origen, altitud, varietal, método de proceso y quién lo ha tostado. Ese nivel de trazabilidad y cuidado garantiza una experiencia sensorial única, imposible de comparar con cualquier café comercial de supermercado.
Sí, es más caro. Pero también es más ético, más transparente y, sobre todo, mucho mejor.
En los últimos años, España ha experimentado un crecimiento notable en el consumo de café de especialidad, impulsado por una preferencia hacia productos premium y sostenibles. Ciudades como Madrid, Barcelona y Valencia lideran esta transformación cultural, con un número creciente de cafeterías especializadas que están educando a los consumidores sobre la calidad y las particularidades de este tipo de café.