
La creatina monohidrato es uno de los suplementos deportivos más estudiados y, al mismo tiempo, uno de los que más dudas generan en torno a su seguridad renal. Buena parte de esta preocupación surge porque su consumo puede elevar los niveles de creatinina en las analíticas, un marcador que habitualmente se utiliza para valorar la función de los riñones.
En este artículo repasamos qué dice realmente la evidencia científica, diferenciando entre personas sanas y personas con enfermedad renal previa o factores de riesgo.
¿Por qué existe la preocupación de que la creatina pueda dañar los riñones?
La preocupación nace, en gran parte, de un malentendido analítico: la creatina se transforma de forma natural en creatinina, y como la creatinina es el marcador que se usa para calcular la función renal, un aumento de creatinina se ha interpretado históricamente, y de forma errónea, como un signo de daño en los riñones.
¿Qué es la creatina y cómo funciona en el organismo?
La creatina es una molécula que el propio organismo sintetiza a partir de aminoácidos y que también se obtiene de la dieta, principalmente de la carne y el pescado. Su función principal es servir como reserva rápida de energía en el músculo, a través del sistema de fosfocreatina, especialmente relevante en esfuerzos cortos e intensos.

¿Qué relación tiene la creatina con los riñones?
Los riñones intervienen en el metabolismo de la creatina porque son los encargados de filtrar y eliminar la creatinina, el producto de degradación que se genera de forma constante a partir de la creatina muscular. Esta relación metabólica es la que explica por qué suplementar con creatina puede modificar los valores de creatinina en sangre, sin que eso implique necesariamente ningún problema en el funcionamiento renal.

¿La creatina aumenta la creatinina en sangre?
Sí, es un efecto esperado y bien documentado: al aportar más creatina, se genera algo más de creatinina como subproducto metabólico. Una revisión sistemática con 26 ensayos clínicos y más de 1.000 participantes encontró que la suplementación con creatina se asocia a un aumento de la creatinina sérica y a una reducción de la tasa de filtrado glomerular calculada a partir de la creatinina, pero sin cambios significativos cuando la función renal se medía con marcadores más precisos, como el Cr-EDTA.
Creatinina alta: ¿significa necesariamente daño renal?
No necesariamente. La creatinina es un marcador indirecto que depende también de la masa muscular y de la ingesta de creatina, no solo de la función renal. Cuando en un análisis se detecta creatinina elevada en una persona que toma creatina, lo adecuado es valorar la función renal con marcadores independientes de este metabolismo (como el filtrado glomerular medido, la cistatina C o la proteína en orina) antes de concluir que existe algún tipo de daño.
Si tu médico necesita comprobar tu salud renal sin necesidad de dejar la creatina, puede solicitarse la determinación de cistatina C en sangre, la proteína recomendada por las guías clínicas (KDIGO) para valorar la función renal en personas con una masa muscular elevada o que toman creatina. A diferencia de la creatinina, la cistatina C se produce a un ritmo constante por prácticamente todas las células del cuerpo y no se ve influida por la masa muscular, el ejercicio intenso ni la ingesta de creatina.
Un consejo práctico: si vas a hacerte una analítica de sangre rutinaria y estás tomando creatina, es recomendable avisar a tu médico de que la tomas o, si es posible, pausar la suplementación entre 5 y 7 días antes de la extracción. Así los niveles de creatinina sérica vuelven a su línea base y se evitan falsas alarmas sobre la función renal que, en algunos casos, terminan en derivaciones innecesarias al nefrólogo.
¿Qué dice la evidencia científica sobre la creatina y la función renal?
La literatura científica actual, incluidos ensayos clínicos controlados, no respalda la idea de que la creatina perjudique la función renal en personas sanas. Una revisión narrativa reciente, firmada entre otros por Bruno Gualano y Hamilton Roschel, del grupo de investigación de la Universidad de São Paulo (referente mundial en estudios de seguridad de la creatina desde hace más de veinte años en población joven, mayores, personas con diabetes y con artritis), concluye que los ensayos con diseño controlado no sostienen esta asociación, y señala que gran parte de la preocupación histórica se ha basado en casos clínicos aislados o en la interpretación errónea del aumento de creatinina.
¿Es segura la creatina en personas sanas?
En personas sanas, y a las dosis habituales de suplementación, la evidencia disponible respalda la seguridad de la creatina a nivel renal, incluso con un uso prolongado. Los estudios no han encontrado cambios relevantes en marcadores como la proteinuria, la albuminuria o la urea, que sí se alterarían en caso de existir un daño renal real.
¿Existe diferencia entre una fase de carga y una dosis diaria?
La fase de carga consiste en tomar dosis más altas durante los primeros días (habitualmente unos 20 g diarios repartidos en varias tomas) para saturar más rápido los depósitos musculares de creatina, mientras que la dosis de mantenimiento es la cantidad diaria que se toma después para mantener esos depósitos llenos. Ninguna de las dos pautas se ha asociado a un mayor riesgo renal en personas sanas, y la fase de carga no es imprescindible: con una dosis diaria constante también se alcanza la saturación muscular, solo que de forma más gradual.
¿Cuál es la dosis habitual de creatina monohidrato?
La dosis de mantenimiento más habitual se sitúa entre 3 y 5 g al día, tomados de forma continuada. Es una de las dosis más estudiadas en la literatura científica, tanto en población deportista como en otros contextos de investigación. En personas con una masa muscular elevada o un peso corporal alto (por ejemplo, más de 85-90 kg), esta cantidad fija puede quedarse algo corta para mantener los depósitos musculares saturados, por lo que también puede calcularse de forma más ajustada aplicando entre 0,07 y 0,1 g por kilo de peso al día.
¿Beber más agua es necesario cuando se toma creatina?
No existe evidencia que respalde la idea de que la creatina provoque deshidratación o que sea imprescindible aumentar drásticamente la ingesta de agua por este motivo. Mantener una buena hidratación es recomendable en general, especialmente si se entrena con intensidad, pero no es una medida específica de seguridad renal frente a la creatina.
¿Quién debería consultar con un médico antes de tomar creatina?
Se recomienda consultar con un profesional sanitario antes de suplementar con creatina a personas con enfermedad renal diagnosticada, con un filtrado glomerular muy reducido, o con otros factores de riesgo renal relevantes, ya que la evidencia en estas poblaciones es todavía limitada.
Creatina y personas con enfermedad renal: qué precauciones tener
En personas con enfermedad renal previa, especialmente con una tasa de filtrado glomerular muy baja, la recomendación general es evitar la suplementación con creatina hasta contar con más datos de seguridad específicos para esta población, y siempre bajo supervisión médica si se planteara su uso.
Mitos frecuentes sobre la creatina y los riñones
“La creatina daña los riñones en cualquier persona”: no hay evidencia que lo respalde en personas sanas.
“Si sube la creatinina, hay daño renal”: el aumento de creatinina con creatina es un efecto metabólico esperado, no un signo de daño.
“Hay que hacer descansos obligatorios para proteger los riñones”: no existe evidencia de que el uso continuado a dosis de mantenimiento suponga un riesgo adicional en personas sanas.
Conclusión: ¿puede la creatina dañar los riñones?
En personas sanas, la evidencia científica actual no respalda que la creatina monohidrato dañe la función renal, ni siquiera con un uso prolongado a las dosis habituales. El aumento de creatinina que puede observarse en una analítica es un efecto metabólico esperado, no un indicador de daño renal por sí solo.
La prudencia sí es necesaria en personas con enfermedad renal previa o factores de riesgo, que deben consultar con un profesional sanitario antes de utilizarla.
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▪️Longobardi I, Gualano B, Seguro AC, Roschel H. Is it time for a requiem for creatine supplementation-induced kidney failure? A narrative review. Nutrients. 2023;15(6):1466.
▪️Almeida AS, Silva LOD, Takahasi BNA, et al. Impact of creatine supplementation on kidney health: a systematic review and meta-analysis. Int Urol Nephrol. 2026. Publicación electrónica previa a la impresión.