La avellana, cuyo nombre científico es Corylus avellana L. y pertenece a la familia Betulaceae, es un fruto seco ampliamente consumido tanto en fresco como tostado.
Desde el punto de vista nutricional, la avellana destaca por su elevada densidad energética y su equilibrada composición en grasas saludables, proteínas, fibra y micronutrientes, lo que la convierte en un alimento de alto valor dentro de una dieta variada, especialmente en el contexto de la dieta mediterránea .
En cuanto a su perfil lipídico, contiene aproximadamente un 60–68% de grasa total. Predominan claramente las grasas monoinsaturadas, especialmente el ácido oleico, que representa alrededor del 80% del total de ácidos grasos. Las grasas saturadas se sitúan en torno al 7–9%, mientras que las poliinsaturadas representan aproximadamente un 8–10%. Este perfil, rico en ácido oleico, es similar al del aceite de oliva.
Respecto a las proteínas, la avellana aporta en torno a un 14–16% del peso total. Contiene aminoácidos esenciales como leucina, valina, fenilalanina e isoleucina, además de una cantidad destacada de aminoácidos no esenciales como ácido glutámico y arginina. El contenido proteico se mantiene relativamente estable tras el tostado.
En cuanto a los hidratos de carbono, su contenido total es moderado, incluyendo azúcares simples en pequeñas cantidades y una proporción relevante de fibra dietética (alrededor de 7–13%), predominando la fibra insoluble.
Desde el punto de vista mineral y vitamínico, la avellana es rica en potasio, calcio, magnesio y fósforo, y aporta oligoelementos como hierro y selenio. Destaca especialmente por su elevado contenido en vitamina E (α-tocoferol), siendo uno de los frutos secos con mayor concentración de este antioxidante. También aporta vitaminas del grupo B, como folato y niacina .
Además, la piel de la avellana concentra una elevada cantidad de compuestos fenólicos y flavonoides con actividad antioxidante, cuyo contenido puede verse parcialmente reducido cuando se elimina tras el tostado.
Nuestra crema mantiene estas propiedades propias de la avellana, ya que está elaborada sin añadir azúcar, sin gluten, sin lactosa y sin aceite de palma.